Especialistas aseguran que la carne de cerdo es fuente importante de proteínas, aminoácidos y minerales y su contenido de grasa intramuscular es similar o más bajo al de otras carnes como la de res, oveja, cabra y borrego. La carne de cerdo mexicana aporta poca cantidad de grasa y no es dañina, por el contrario tiene propiedades nutricionales, aseguró María Salud Rubio Lozano, academica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Destacó que es fuente importante de proteínas, aminoácidos y minerales y su contenido de grasa intramuscular es similar o más bajo al de otras carnes como la de res, oveja, cabra y borrego. Está demostrado científica mente que la grasa de cerdo es mejor en comparación con la de otros animales, res, cordero, cabra y aves, pues es la más insaturada y, por lo tanto, la más benéfica para el organismo, porque no aumenta los niveles de colesterol malo. Además, si se comparan las propiedades nutricionales, es equiparable a la de cordero, ave y bovino. Todas son una fuente significativa de proteína, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales. Informó que existen estudios que ofrecen evidencia de que con 100 gramos de carne al día se consigue el aporte necesario de estos nutrimentos. Antes, este alimento se consideraba como portador de gran cantidad de sebo, porque los animales eran criados no sólo para la obtención de carne, sino de manteca y tocino, entre otros derivados, expresó en un comunicado de la UNAM. Sin embargo, desde hace más de 60 años hay líneas de cerdos, todas ellas comerciales, desarrolladas y seleccionadas para aportar menos grasa. Hoy, México es uno de los principales exportadores en el mundo y la carne que produce contiene menos de dos por ciento de grasa en el lomo, mientras que la de res puede tener de 1.5 a 5 por ciento, comparó la especialista universiMuchas creemos que se requiere de esfuerzo, dinero y tiempo, el poder conseguir y mantener una piel que luzca impecable. Por eso dejamos una lista de seis cosas que puedes comenzar a hacer desde el momento en que despertamos hasta el momento en que nos vamos a dormir. 1. Déjalo simple. La rutina ideal para el rostro consiste en un plan matutino de limpieza básica, dejando la mayoría de tratamientos para la noche. Es en ese momento donde la hidratación resulta más importante porque es el tiempo de la regeneración. Durante la noche la piel es capaz de absorber más humectantes, así que te recomendamos refrescar tu cara en las mañanas y humectarla por la noche. Mantén una rutina de limpieza de tres pasos: limpiar, tonificar y humectar. Prueba limpiar y tonificar en la noche, para terminar con una saludable cantidad de humectante. Aplícalo en el rostro, cuello y área del escote. 2. ¿Planes inesperados? Sí vas a salir y necesitas refrescar la piel de tu rostro, te dejamos un truco muy sencillo: con una bolita de algodón Aseguran especialistas que la carne de cerdo no es dañina taria. Indicó que hay líneas de cerdo como el pelón mexicano, que pueden tener hasta ocho por ciento de grasa intramuscular, “pero están destinadas sólo a la elaboración de productos madurados, como jamones o tocinos”. En América la carne de res es más valorada que la de puerco, cuando ésta debería ser parte importante de la alimentación poblacional por sus propiedades nutrimentales, subrayó. Consideró que la mala información deriva en el menosprecio hacia este producto, aunque las confederaciones nacionales de porcicultores llevan años trabajando con la población y los médicos, pues en buena medida son ellos quienes han satanizado el consumo. “Otro mito en torno a la carne de puerco es creer que por sí sola transmite cisticercosis, y no es cierto, porque para ello tendría que estar contaminada con materia fecal que contenga huevos de Taenia solium (solitaria). Es poco probable si se compra en establecimientos donde hay refrigeración, está empacada y proviene de rastros TIF”, aseguró la universitaria. Tampoco hay sustento cientí- fico para prohibir la carne de cerdo a enfermos, niños o adultos mayores; cualquiera puede consumirla sin riesgo porque cumple con las normas de calidad necesarias. Es preciso desmitificar su consumo: hacer un esfuerzo por promocionarla, lograr que la gente deje de creer en ideas infundadas y brindarle información basada en hallazgos científicos, concluyó.