El 10 de enero del 2011 entró en vigor la legislación federal que impuso restricciones en los productos que se pueden vender al interior de los centros preescolares, escuelas primarias y secundarias. El gobierno argumenta que pretende modificar hábitos y no alimentos. La obesidad infantil en México no se combatirá únicamente con leyes que prohíben vender en las escuelas alimentos pocos nutritivos llamados “comida chatarra”: frituras, golosinas y bebidas gaseosas. La norma persigue que los niños no consuman ningún alimento con una aportación energética superior a las 450 calorías por cada 100 gramos. Traducido: reducir a 200 calorías las 500 que consumen en el cuerpo durante la jornada escolar de cada día. Para esto, en México se requiere de la concientización de los padres de familia, por lo que existe la necesidad de capacitar a los padres en temas como nutrición y la importancia del ejercicio fí- sico como parte de las políticas sanitarias que promueve el gobierno mexicano. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su último informe “The State of Food and Agriculture 2013” basado en estadísticas del 2008, ubicó a Mé- xico como el país con más obesidad en el mundo, con un porcentaje de 32.8% de adultos con este problema, arriba de Estados Unidos con un 31.8%. Como consecuencia ocupa también el puesto del país con el mayor número de niños obesos con un total de 4,249,217 niños entre cinco y 11 años que entran a esta categoría según la Secretaría de Salud Federal. La FAO plantea que el hambre se debe atacar con productos locales, por ejemplo en México se debe dar amaranto, que se ha dejado de producir en algunas localidades. Esto es, se debe atacar con acciones que incluyan las tradiciones y la buena alimentación, con el aumento en el consumo de frutas y verduras y granos integrales. Hay recursos alimentarios que se han abandonado, y las familias los dejan porque se valoriza tomar refresco y comer papas fritas, en lugar de quelites. La Organización Mundial de la Salud recomendó como un inicio de formación alimentaria, no dar alimentos con azúcar añadida a niños menores de dos años y evitar aquellos con alto contenido de dulce. Este tipo de alimentación genera malos hábitos alimentarios y dependencia hacia ellos. La Secretaría de Salud estima que el costo por atender las enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad aumento un 61% en el periodo 2000- 2008, al pasar de 26,283 millones de pesos a por lo menos 42,246 millones . Se estima que dicho gasto alcance los 77,919 millones de pesos para 2017 Ciertos hábitos de consumo y la abundante publicidad durante años han fomentado el consumo de botanas, dulces y refrescos al grado de que “la industria de la comida chatarra genera un mercado valuado en 672 mil millones de pesos”, según datos de la industria publicitaria (CNN_ Expansión.com, 1 de agosto de 2008). La Organización Mundial de la Salud ha declarado que la obesidad es una de las pandemias que aqueja al mundo entero.