Ha transcurrido un año, un mes y 10 días desde la mañana del fatídico domingo 17 de diciembre de 2016, cuando una familia entera procedía de Cosoleacaque al puerto de Coatzacoalcos, después de comprar ropa en vísperas de Navidad y Noche Buena, sin contar con la presencia de dos ebrios sujetos que corrían la parranda que terminaron al impactarse de frente en plena carretera contra de las víctimas de la desgracia, las que hasta hoy no tienen justicia, pues los presuntos culpables están libres. En total son 406 días desde la ocasión que padre y madre, acompañados de una menor de 9 años y uno más de un año nueve meses abordaron un automóvil tipo Spirit modelo atrasado color verde, partiendo de la colonia Teresa Morales con rumbo a la plaza conocida como “El Tomito”. La desgracia se produjo cuando viajaban ya en la carretera Canticas, entre Mapachapa y Rancho Nuevo Carril, a la altura de conocido balneario, cuando José Luis N. y Orlando M. se trasladaban en un carro color blanco modelo reciente. El primeo identificado en aquel entonces como estudiante del Instituto Tecnológico de Minatitlán (ITM) y el segundo como obrero de Petróleos Mexicanos (Pemex), los cuales momentos antes tuvieron el atino de tomarse una “selfie” junto con una botella de licor haciendo referencia a la prolongada fiesta que tuvieron. Allí dentro del auto, quedó el padre de familia con estallamiento de vísceras y traumatismo de cráneo, acompañado de la madre y un bebé que de forma milagrosa salvó la vida al salir ileso. Contrario a una pequeña de nueve años que salió proyectada y su cuerpo quedó tendido entre matorrales para morir como una víctima más del alcohol combinado con el volante e imprudencia. Tanto Orlando y José Luis resultaron gravemente heridos, éste último quedó prensado en el asiento del piloto ente el volante y los fierros retorcidos, permaneciendo varias semanas en estado de coma en una clínica de la ciudad. Sin embargo y pese a todo pronóstico, ambas personas libraron la muerte, como también libraron la acción de la justicia bajo el proceso de investigación apegado a la carpeta SubCoso/ F3/946/2016. Como en muchos otros casos, la autoridad ministerial en turno, guardó hermetismo en el tema, trascendiendo el día 23 de diciembre de 2016 la aprehensión de Orlando Mortera, ejecutada por Policías Ministeriales (PM) que lo presentaron ante el juez que lo requirió, tras ser dado de alta de un hospital. Sin embargo, al poco tiempo se observó que ambos implicados en la muerte de padre e hija lograron recuperarse de las lesiones y desde luego del castigo legal que la sociedad esperaba. Con base a las fuentes y gráficas actuales que obran en manos de este corresponsal, se puede apreciar que los dos involucrados en el fatal accidente llevan una vida normal y aparentemente sin secuelas a simple vista. Siendo un caso que para autoridades e incluso para muchas personas pasó al olvido y sin consecuencia, dejando la historia la reflexión para aquellos jóvenes que por la imprudencia y una noche de copas podrían revivir la historia que terminó con la vida de una niña y de un adulto.