José Vargas.
José Azueta, Ver.- La desaparición de una pareja originaria de Tuxtepec, Oaxaca, ocurrida en territorio veracruzano controlado por una célula criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha encendido las alertas en ambas entidades. Se trata de Eusebio Nolasco Joaquín, de 59 años, y Guillermina López Rivera, de 56, padres de la ex candidata a diputada local por Tuxtepec y ex dirigente municipal del Partido Verde, Ilse Mariela Nolasco.
La pareja fue vista por última vez el pasado 18 de junio, cuando acudieron al municipio de José Azueta, Veracruz, para realizar una operación de compraventa de un terreno. De acuerdo con el reporte oficial de la Comisión Estatal de Búsqueda de Oaxaca, la última ubicación confirmada fue en la comunidad de Tesechoacán, una zona ampliamente identificada como bastión del grupo criminal conocido como “Los Piñas”, liderado por los hermanos Beto y Jacinto Rodríguez Espinoza.
Desde entonces no se ha sabido nada de ellos, salvo por el hallazgo del vehículo en el que viajaban, localizado abandonado cerca de la misma comunidad. La unidad no presentaba signos evidentes de violencia, pero tampoco había rastro alguno de sus ocupantes.
Fue la propia Ilse Mariela quien denunció públicamente la desaparición a través de sus redes sociales, visiblemente consternada:
“Nunca nos imaginamos pasar esta situación y menos cuando sabemos que mis padres son personas honradas y trabajadoras. Por favor, amigos, ayuden a compartir y llegar a ellos. ¡MAMÁ TE ESTAMOS ESPERANDO!”, escribió la ex candidata.
Tesechoacán, comunidad perteneciente al municipio de José Azueta, es reconocida por las autoridades estatales y federales como un enclave del CJNG en el sur de Veracruz, utilizado por Los Piñas como base de operaciones para actividades delictivas que van desde robo de hidrocarburos hasta secuestros, extorsión y asesinatos.
Uno de sus puntos más notorios es el rancho Monte Rico, ubicado en las inmediaciones del poblado, el cual ha sido cateado y asegurado en varias ocasiones por fuerzas federales. Ahí se han encontrado arsenales, drogas, animales exóticos e incluso un centro clandestino de adiestramiento para sicarios, según informes del gobierno veracruzano.
Monte Rico también ha sido identificado como un lugar de tortura e interrogatorios de víctimas secuestradas. A pesar de los operativos, la estructura criminal de Los Piñas mantiene el control absoluto del corredor que conecta Isla, Rodríguez Clara, Chacaltianguis, Cosamaloapan y José Azueta, zonas que comparten un patrón alarmante de jóvenes desaparecidos en contextos de violencia.
A más de una semana de la desaparición, no existe un pronunciamiento oficial por parte del gobierno de Veracruz, ni información clara sobre avances en la investigación. La familia Nolasco ha solicitado apoyo de las autoridades oaxaqueñas y federales, y exige que se actúe de inmediato debido al peligroso contexto en el que ocurrieron los hechos.
Organizaciones defensoras de derechos humanos en Oaxaca y Veracruz advierten que este caso no es un hecho aislado, sino que evidencia la colusión, el abandono institucional y la impunidad que imperan en los límites entre ambas entidades.
Mientras tanto, la familia Nolasco sigue esperando una respuesta. La incertidumbre se profundiza con cada hora que pasa. El rastro se desvanece en el mismo terreno donde tantos otros han desaparecido sin volver.



